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La importancia del departamento de ventas

La importancia del departamento de ventas

Toda empresa depende en mayor o menor medida de su departamento de ventas. Que esté motivado es fundamental para que los ingresos de la empresa se mantengan en un nivel aceptable, el suficiente para mantener a toda la estructura que la forma. Pero, ¿qué pasa si sus miembros no están motivados? ¿Se puede reconducir la situación o hay que tomar medidas extraordinarias?

El departamento de ventas es uno de los elementos esenciales que conforma una empresa. Posiblemente sea el más importante en la actualidad junto al de TI, que tiene que velar por el buen funcionamiento de su red y equipamiento. Del departamento de TI nos ocuparemos en otra ocasión. Ahora no centraremos en el de ventas. Un departamento clave, formado por personas que tienen su humor, su situación personal, sus problemas… ¿Véis por dónde vamos?

No hace falta que os hablemos de la importancia de este departamento, pero sí de su valor, de la necesidad de que sus componentes encuentren las condiciones adecuadas para trabajar, para dar lo mejor de sí mismos. Y más si tenemos en cuenta que cada persona es distinta, con sus filias y fobias, con su manera de comunicar, con sus técnicas para convencer y persuadir a los clientes. De ahí la importancia de mantener siempre motivados a los componentes del equipo vendedor de una empresa.

Ahora, eso, ¿cómo se consigue? Ahí está el quid de la cuestión porque la motivación del equipo vendedor es todo un arte. Al igual que existen distintos perfiles de vendedor, también existen diferentes maneras de motivar a un grupo de personas cuyo cometido es dar lo mejor de sí mismos para ingresar la mayor cantidad de dinero posible. La motivación debe ser individual y conjunta, aunando los puntos positivos de cada persona para insertarlos en el grupo y así explotarlos entre todos. Así que nunca se os ocurra hacer esto:

¿Y si algún miembro del grupo está quemado? Ahí juega un papel importante el equipo para reconducirlo, para devolverlo a la dinámica y darle el apoyo que necesita para que cumpla con su función. Porque no hay peor cosa que un comercial quemado; sus maneras, su trato con los clientes, la cantidad de negocio que maneja son aspectos que dependen de su comportamiento y son esenciales para la empresa. De ella depende encontrar la fórmula adecuada para reconducir a ese comercial quemado, para saber qué le pasa y cuál es el origen de la desazón o malestar que le consume. Una situación que tiene que afrontar lo más pronto posible para evitar que la situación se enquiste.

Porque todo tiene que funcionar a la perfección para que el equipo de ventas de una empresa se dedique a lo que mejor sabe hacer: vender.

 

Fuente: www.womenalia.com

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