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Preguntar para aprender

Preguntar para aprender

 

Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, invertiría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada, porque una vez que supiera la pregunta correcta, podría resolver el problema en cinco minutos.
Albert Einstein

¿Existe otra palabra para sinónimo? ¿Por qué todo junto se escribe separado y separado todo junto? ¿Por qué se suele decir lleno a rebosar? ¿Cómo es un lleno sin rebosar? Con preguntas divertidas termina su libro Antonio Moar. Y es que los interrogantes son el eje de “Pregunting, deje de buscar respuestas, invierta en preguntas”, editado por Empresa Activa. Una obra que pretende enseñarnos a preguntar más y mejor.
Su primera intención es que analicemos qué valor le damos a preguntar, cuánto lo hacemos y cuánto trabajamos nuestras preguntas. Interrogar, como acto comunicativo, tiene beneficios ya que nos permite orientarnos de forma natural hacia el otro, y además, trasladar el peso hacia el interlocutor. De esa manera sumamos fuerzas para lograr elpregunting_ampliacion objetivo. Obviamente, no todo es tan sencillo, el problema suele residir en la siguiente pregunta: ¿Sabemos escuchar?

Desarrollar una actitud más favorable a los mensajes que vienen del exterior es algo difícil pero recomendable. Moar recomienda que activemos el conmutador ESB, el de la Escucha Sin Bloqueos. Debemos ser los directores de nuestra competencia de escucha. Moar considera que las preguntas nos ayudan en actividades de primer orden en nuestro día a día. Por ejemplo, en vender o en hacer networking. Tal y como anuncia el autor, no hay que olvidar como comunicar tiene su origen en poner en común. De ahí que cuanto más interactivas sean nuestras comunicaciones mejor retorno tendremos.

 

Reseñas aparte, desde naifman vamos más allá:

“La calidad de nuestro pensamiento está en la calidad de nuestras preguntas”

No es posible ser alguien que piensa bien y hace preguntas pobres.  Una mente sin preguntas es una mente que no asgfsdgdsg dddddestá viva intelectualmente. El no (hacer preguntas) preguntas equivale a no comprender (lograr comprensión). Las preguntas superficiales equivalen a comprensión superficial, las preguntas que no son claras equivalen a comprensión que no es clara. Si tu mente no genera preguntas activamente, no estás involucrado en un aprendizaje sustancial.

A continuación te proponemos tres dimensiones para la construcción de una buena pregunta:

1ra. Dimensión: Descripción del problema

¿QUIEN – QUE – CUANDO – DONDE – CUAL – POR QUE Y COMO?
Intenta colocar estas palabras en una pirámide que parte de la más poderosa hasta la menos poderosa. Al usar las palabras hacia la cima de la pirámide, Q&Apodemos hacer que muchas de nuestras preguntas sean más consistentes.
Por ejemplo, considera la siguiente secuencia:
– ¿Estás satisfecha con nuestra relación de trabajo?
– ¿Qué es lo que encuentras más satisfactorio de nuestra relación laboral?
– ¿Por qué puede ser que nuestras relaciones de trabajo hayan tenido sus altibajos?
Una pregunta poderosa evoca el pensamiento crítico y la creatividad.

 

2da. Dimensión: El alcance de una pregunta

PreguntasAhora es cuando comenzamos a hacer preguntas que aumentan el movimiento. La mente despega, crea nueva información, sintetiza, se mueve de la esfera de lo conocido a la de lo que podría ser.
Echa un vistazo a las siguientes tres preguntas
– ¿Cómo podemos manejar mejor nuestro grupo de trabajo?
– ¿Cómo podemos manejar mejor nuestra empresa?
– ¿Cómo podemos gestionar mejor nuestra cadena de proveedores?

En la medida que trabajas para hacer preguntas más potentes, adaptas y aclaras el alcance con la mayor precisión posible para mantenerlos dentro de los límites realistas y las necesidades de la situación en las que estás trabajando. Evita estrechar demasiado el ámbito de tu pregunta.

 

3ra. Dimensión: Los supuestos o presunciones en las preguntas

Debido a la naturaleza del lenguaje, casi todas las preguntas que hacemos conllevan supuestos o presunciones en sus elaboraciones, ya sea explícitas o implícitas.
descargaPara formular preguntas poderosas, es importante tomar conciencia de los supuestos y utilizarlos adecuadamente.
Comparemos las siguientes preguntas:
–  ¿Qué hicimos mal y quién es el responsable?
– ¿Qué podemos aprender de lo que ha sucedido y qué posibilidades vemos ahora?
La primera pregunta asume error y culpa y es una apuesta segura para que quien responda se ponga a la defensiva. Mientras la segunda pregunta alienta a la reflexión y apunta a estimular el aprendizaje y la colaboración entre los implicados.

 

Conclusiones

Al entender y estudiar conscientemente las tres dimensiones de las preguntas poderosas, podemos aumentar el poder de las preguntas que realizamos y, en consecuencia, mejorar nuestra capacidad de generar ideas que nos ayuden a conformarlas en el futuro.

Y tú,  ¿juegas al arte de construir preguntas? ¡Comparte con nosotros las tuyas!

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